5.1.07

Sonrisa tonta

Este año he vuelto a poner por escrito los objetivos que quiero conseguir. Entre ellos está el de ir al gimnasio o hacer ejercicio una media de tres días por semana. De momento, en lo que llevamos de la primera semana del año, ya he ido 4 veces, con lo que este objetivo de momento lo estoy cumpliendo.

Ayer, en el gimnasio, mientras corría en la elíptica, se puso en la cinta de correr de enfrente un tío súper-cañón. Buen cuerpo, moreno y bastante majo de cara (reconozco que no llevaba ni las gafas ni las lentillas, por lo que puede ser que esté exagerando). En fin, el caso es que desde que me fijé en él no pude evitar que se me fuera escapando la sonrisa tonta mientras seguía corriendo.

Intenté que no se me notara que estaba mirándole, distrayendo la vista hacia los televisores del fondo, pero de vez en cuando, mi mirada volvía a él. Me fijé que él también hacia ejercicio con cara sonriente, supongo que porque debe saber el efecto que causa.

No hubo miraditas (gracias al cielo, porque soy fatal en eso) ni conato de acercamiento por su parte, y en cuanto acabó de correr ya no volví a verlo más, pero fue uno de aquellos días en los que ir al gimnasio te deja con ganas de volver (a pesar de que al día siguiente te duela todo el cuerpo).

17.12.06

Impresiones desde la piscina


Hoy he ido a la piscina, después de casi dos semanas sin ir (por pura vagancia, no porque estuviera ocupada). Como siempre que voy, la gente que veo en la piscina me ha causado impresión.

Por un lado, están los cuerpos, tíos con buen tipo, de espaldas anchas de tanto nadar. Con el gorro, las gafas y la cara de esfuerzo no puedo decir si son guapos o no, pero en general nunca me parecen gran cosa. Varios de ellos tatuados (brazo, hombro o espalda). Normalmente los cuerpos son también nadadores (es decir, nadan muy deprisa y en general con un estilo bastante bueno). Dentro del grupo de los nadadores, sin embargo, hay dos subgrupos no pertenecientes a los cuerpos, los barriguitas y los osos (creo que no hace falta que explique el por qué de estos apelativos).

Sin embargo, el grupo que más impresión me causa es el de la gente con sobrepeso (no unos quilos de más, sino gente con obesidad mórbida, seguramente con problemas de salud a causa de ese sobrepeso). Generalmente este grupo se pone en el primer carril (o si hay clase de acuáticos, hacen la sesión). A veces me pregunto cómo llegaron a esa situación. Sé que coger quilos es muy fácil (yo tengo mucha tendencia), pero ¿30 o 40 quilos de más?

En fin, no sé si ellos son felices o no, lo único que sé es que yo no quiero llegar a ese extremo, así que sigo nadando y me digo: “mañana he de volver sin falta”.

5.12.06

Pardilla


En el último año, gracias a las nuevas tecnologías (léase internet) he conocido a bastante gente de fuera de mi entorno (familia, amigos de los estudios, vecinos y gente relacionada con mi trabajo). Con algunos he logrado una amistad, otros han pasado sin pena ni gloria y unos pocos me han dejado muy mal sabor de boca.

Hablando, hablando con estos nuevos conocidos, el tema del sexo es algo que surge a menudo. Con algunas personas lo corto enseguida, porque no me interesa ir por ese camino, en cambio, con otras, he tenido conversaciones realmente interesantes. A raíz de estas conversaciones me he dado cuenta que todavía me quedan muchas cosas por probar, la mayoría de ellas, por lo que parece, no tan poco habituales.

Yo me consideraba una tía bastante avanzada en estos asuntos, supongo que por comparación con mis amistades, que o bien tienen pareja desde tiempo inmemorial o nunca se les ha conocido ni pareja, ni ligue, ni nada por el estilo. El caso, es que me he dado cuenta que en realidad soy una pardilla sexual (eso o la gente se tira unos faroles de órdago).


En fin, que en el reino de los ciegos, el tuerto es el rey.

19.11.06

Ataques


De vez en cuando me dan ataques de profunditis, es decir, me pongo a pensar si mi vida va por donde yo quiero, si actúo bien, si estaré tomando las decisiones adecuadas, etc., etc.

Hoy es uno de esos días. Estoy hecha un lío, así que he pensado que quizás si pongo las ideas por escrito me aclare un poco.

Qué es lo que quiero:

  1. que todo el mundo me quiera (eso no puede ser)
  2. gustar a las personas que me gustan (tampoco puede ser)
  3. que me toque mucho dinero y no tener que preocuparme por el tema nunca más (difícil, dado que no juego a juegos de azar)
  4. vivir al menos hasta los 100 años (intento cuidarme, pero nunca se sabe)

Y horror de los horrores, me acabo de dar cuenta que hasta aquí, las cosas que quiero no dependen de mí (así que ya no seguiré pensando en más cosas que quiero, porque conseguiré deprimirme, y si estar desorientada como ahora es malo, desorientada y deprimida es peor).

Hoy también he pensado en un concepto nuevo, que no se me había ocurrido hasta el momento: respeto. Es importante que la gente me respete como persona, les puedo gustar o no, pero el respeto es fundamental. Yo creo que respeto a todo el mundo, aunque pensando, pensando, quizás a todos menos a mí misma.

No sé si me he aclarado un poco, pero de lo que sí estoy segura es que voy a intentar trabajar en lo del respeto. Y por cierto, dejar que los demás hagan tu trabajo es una tontería. Si quieres que las cosas se hagan, hazlas tú mismo.

9.11.06

Misterios de la vida


A veces las cosas son exactamente lo que parecen, aunque haya personas que se empeñen en intentar hacernos creer lo contrario. El lunes de la semana pasada por fin se desveló el misterio que me ha quitado el sueño los últimos meses. Definitivamente lo supe. Las piezas del puzzle por fin han encajado. La sensación de alivio ha sido enorme. Mejor saber las malas noticias que vivir con la duda.

Ahora empieza otra etapa. Supongo que debería tomar ciertas decisiones. Yo sé lo que me conviene, pero por una vez seguiré uno de los consejos que me dieron en el trabajo pero que nunca apliqué porque no me gusta: Apila todos los asuntos que te vayan llegando y no te preocupes de ellos hasta que están a punto de explotar. De muchos de ellos no tendrás que ocuparte, puesto que los acabará resolviendo alguien que sea más pringado que tú.

Esta vez esperaré, la tormenta pasará y las aguas volverán a su cauce sin que haya tenido que tomar ninguna decisión drástica y sin que me atenace la sensación de que se me escapa lo que quiero. Simplemente dejaré de quererlo porque el tiempo hará el trabajo por mí.

29.10.06

Operación triunfo

Recuerdo que cuando emitieron la primera edición de Operación Triunfo me extrañó descubrir que algunos de mis conocidos no habían soñado con ser famosos cuando eran pequeños. Yo pensaba que ése era el deseo de todo crío, y más de una generación que creció viendo Fama.

Este flash-back ha venido a mi cabeza mientras escuchaba una canción de Alanis Morissette (Thank U). He pensado que si yo fuera cantante, actualmente estaría en una fase muy prolífica, y tendría mucho material para escribir canciones de éxito (es decir, canciones de desamor).

La pena es que no tengo talento artístico, aunque afortunadamente para mí (y para todos los demás), me di cuenta de eso cuando era muy pequeña, y a pesar de mis ganas de ser una cantante o actriz famosa, decidí orientar mi carrera a otros campos en los que tendría más posibilidades de ganarme la vida.


thank you india
thank you providence
thank you disillusionment
thank you nothingness
thank you clarity
thank you thank you silence

19.10.06

Besos

Hoy, mientras me echaba la cremita de turno enfrente del espejo, he pensado en los besos. Dice la canción lo que importa está los besos..., y aunque El Canto del Loco no me gustan, en esta ocasión he de reconocer que tienen toda la razón.

Nunca me había planteado la importancia de los besos, hasta que me encontré con dos casos seguidos de besos no satisfactorios (por llamarlos de alguna forma). Uno de los casos fue realmente desagradable, un beso poco delicado y muy invasivo. Tan horrible que me dejó los labios hinchados por dos días (supongo que el mal afeitado también influyó). Con el otro, no sentí nada, un acto mecánico y nada más.

Estos dos casos me provocaron unas dudas tremendas. ¿Era posible que fuera culpa mía y que no supiera besar? ¿me había pasado antes y simplemente no me había dado cuenta?

Empecé a recordar y me di cuenta que me había besado con alguna que otra persona cuyos besos no eran para tirar cohetes, y a algún que otro chico le había tenido que decir que de morderme los labios, nada de nada, que no me gusta, pero nunca dos experiencias tan frustrantes como las anteriores (y mucho menos seguidas).

A pesar de las dudas, me resistía a preguntar (mejor tener la duda que saber con certeza que soy un desastre hasta en eso). Por suerte, el siguiente tipo al que besé besaba de maravilla, así que decidí que no era culpa mía, sino de la pareja de turno.


Y quizás sean los besos lo que más se echa de menos al no tener pareja estable, besos por la mañana, besos a la hora de comer, besos para merendar, besos para cenar y besos al acostarte. Pero por ahora sólo bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez... (porque es probable que lo sea).

10.10.06

El Clan Thermomix


Desde que he vuelto de vacaciones, me he enterado que cinco amigos (2 chicos, 3 chicas) disponen de Thermomix, "el robot cocinador, que prepara los platillos más exquisitos con el mínimo esfuerzo".

Ninguno de mis amigos ha desembolsado un duro por tan codiciado aparato, cuatro lo han recibido como regalo y el quinto lo tomó prestado de sus padres, con la excusa de que vivía solo y así comería mejor.

La primera vez que oí hablar de la Thermomix fue hace más de 10 años. Una compañera de trabajo la tenía y cantaba sus maravillas. Su madre la había utilizado desde siempre y, según ella, aunque era muy cara, era una inversión sin la que no se podía estar. Nos preparó una crema de calabacín (que a mí me sale igual de buena con las ollas tradicionales y el minipimer) y no recuerdo si algo más, pero nada espectacular.

Dejé ese trabajo y no volví a oír hablar de la Thermomix hasta hace un par de años, en que otra compañera de trabajo nos trajo una coca hecha con el aparatillo de turno (vamos, mezclados los ingredientes, porque el horneado iba aparte). Según ella, había hecho un sin-número de intentos hasta que consiguió que le saliera una coca en condiciones (muy buena, pero igual que la que yo hacía con 15 años, cuando todavía cocinaba repostería, y por supuesto, también con el minipimer).

El último platillo preparado en la Thermomix que he probado era una fondue, y la gracia que tenía es que estaba servida en un pan de payés (y como no, las fondues yo también las preparaba, no con el minipimer, sino con una fondue eléctrica, que no sólo te la cocinaba, sino que te la mantenía caliente y en su punto mientras dabas cuenta de ella).

En fin, a pesar de que la gente que la tiene habla de ella como la compra del siglo (los más convencidos incluso parecen de una secta en posesión de la verdad absoluta: con la Thermomix estoy comprando tiempo para mí), desembolsar más de 1.000 euros por un cacharro para cocinar me parece excesivo. Eso sí, he de reconocer que la cocina no es lo mío.

1.10.06

Dejar o ser dejado


Hoy he hablado con una amiga y me ha dicho que sea yo quien pare, que al menos me de el gustazo de saber que fui yo quien lo dejó y puso el punto final.

Por un lado, tiene toda la razón. Cuando las cosas no tiran, contra antes las acabes mejor, y si eres tú quien toma la decisión, desaparece la sensación de rechazo. Sin embargo, cuando estás enganchada a algo, aunque sepas que es malo para ti, renunciar a lo que tienes, aunque sea poco, cuesta.

Pensando en la situación, me he imaginado que debe ser parecido a dejar de fumar. Sabes que el tabaco es malo, pero estás enganchado y te cuesta dejarlo. ¿No sería más fácil si los cigarrillos te dijeran: “no importa que me enciendas, no voy a dejar que me fumes”?

En fin, triste existencia la de los cigarrillos. Acabar consumidos por el fuego para ser luego aplastados contra un cenicero o en el suelo...