13.4.10
Resistiendo a la tentación
Mensaje de M, el original (ver mis serie de posts sobre Addictions, allá en 2007, la persona a la que creo que más he deseado nunca). En un momento de debilidad el mes pasado lo volví a admitir en el msn y aunque al final lo borré como acabo haciendo siempre, no lo bloqueé. Resultado: acabé dándole de nuevo mi teléfono y un mes después me ha mandado este sms.
Nuestras citas siempre (excepto una única vez) han acabado igual: en plantón, así que estoy resistiéndome a contestar este mensaje y decirle que sí, que tengo ganas de verle. A la pregunta de cuántas veces puede tropezar el hombre con la misma piedra yo contesto que infinitas.
¿Habré aprendido la lección y no recaeré en la tentación? Espero que sí. Seguiré informando.
4.4.10
De lobos y corderos
Aunque esto de los resultados, también es relativo. Cuando me refería a mejores resultados, me estaba refiriendo al conjunto de la población. En general, los individuos egoístas, si lo son de verdad, son los que obtienen mejores resultados para ellos como individuos (aunque no necesariamente para los suyos), porque el que es egoísta de verdad, no sólo es egoísta, sino que además no tiene escrúpulos ni remordimientos, por lo que no se siente mal al ser egoísta.
Y uno puede preguntarse, y todo esto de las estrategias de la naturaleza, ¿qué tiene que ver con los lobos y los corderos? Pues como siempre, todo se liga a través de mi vida sentimental, como prácticamente todo lo que escribo.
Me he dado cuenta que los lobos disfrazados de cordero dan mucho miedo. Que van sueltos por ahí haciendo daño a diestro y siniestro, y que lo peor es que pueden machacarte sin que te des cuenta que son unos lobos, y mientras te trituran encima sientes pena por ellos.
La estrategia contraria, la de los corderos disfrazados de lobos, es una estrategia de pura defensa. El mayor inconveniente es que te mantiene bastante aislado y puede provocar rechazo, y por supuesto, que hay un cordero debajo de la piel de lobo, y ese cordero es una presa fácil si uno no se deja engañar.
Seguramente, como todo en la vida, lo mejor son las estrategias mixtas y adaptativas. El saber adoptar un papel u otro en función del entorno, pero sin llegar a perder la esencia, debería ser lo más exitoso. El truco está en la velocidad de respuesta.
Y mientras escribo esto ha empezado a sonar en Spotify Hungry Like the Wolf ¿significará algo?
20.3.10
Message in a bottle
Hoy vuelvo a estar con ganas de llorar (veo que como en el último post que escribí). He pensado que si intento escribir lo que me pasa quizás se me pase ;)
Hoy no estoy triste porque haya tenido una semana dura. Es cierto que todavía tengo más trabajo del que puedo manejar y que voy atrasada. También estoy con los exámenes de chino y después de casi dos meses de no ir a clase pues no es que me entere de mucho que digamos. Pero creo que no es eso.
La sensación de hoy ha ido creciendo poco a poco. Tengo una duda existencial. A pesar de que he llegado al convencimiento de que como seres humanos no tenemos ningún propósito en la vida (y eso es muy duro), hoy me preguntaba si las cosas que me pasan tienen algún objetivo o, como mínimo, algún sentido.
Cada vez me siento más vulnerable. Supongo que en realidad cada vez lo soy menos, pero las experiencias me hacen consciente de mis vulnerabilidades, con lo que mi percepción de mi vulnerabilidad aumenta.
Esta semana también me estoy preguntado lo siguiente: ¿qué sentido tiene que intente tener una buena relación con el último tipo que me rompió el corazón y que siga viéndole y quedando con él?
Hace ya varias semanas que habíamos quedado para comer y para ir al cine, pero al final he tenido que anularlo en 2 ocasiones. Este fin de semana podría haberle llamado para intentar quedar con él, pero algo me dice que no debo hacerlo. A pesar de que ahora no me pongo a llorar desconsoladamente en el momento más imprevisto, sí que es cierto que vuelvo a pensar en él. Me dijo muchas mentiras y tengo claro que no quiero estar con un mentiroso, incluso tengo claro que no quiero estar con él en concreto. Sé que se aprovechó de mí porque estaba necesitada de cariño (además de darme cuenta por mí misma, él también me lo ha confesado). Al principio únicamente estuve en guardia por si quería aprovecharse económicamente y cuando vi que ése no era el caso, bajé la guardia. Pero él sí se aprovechaba. Buscaba alguien que le perdonara todas las cosas que hacía mal. Que le pasara por alto todas las mentiras. Alguien que le hiciera compañía cuando le interesaba no estar solo. Y todo a cambio de un poco de cariño. El mismo truco que desde siempre había utilizado con sus padres y que ahora le seguía funcionando con mujeres solas, alrededor de la cuarentena y sin grandes problemas económicos. No he sido la única. Ni la primera ni la última. Simplemente una más.
Esta semana además he vuelto a hablar con M, otro de mis tíos erróneos. Otra persona gracias a la cual he aprendido bastantes cosas sobre mí misma. Le tenía bloqueado en el msn, pero en un momento de debilidad volví a desbloquearlo y ya no pensé más en ello. El otro día inició una conversación. Supongo que es otra persona que busca alguien que le llene on-line los ratos en los que se aburre. Yo le estuve echando puyas durante la conversación e incluso le dije que le tenía bloqueado por engañarme. Me dio su teléfono y me dijo que si necesitaba charlar con alguien que lo llamara. Mientras estoy escribiendo esto he hecho la prueba y he llamado. Tiene el móvil desconectado, sin contestador, así que aunque hoy sí que necesito charlar con alguien, él tampoco está disponible (S vuelve a estar ilocalizable, tendencia habitual últimamente).
Ya he localizado a S, pero ella tiene problemas más graves que escucharme a mí. Dice que a su hijo le dan temblores (ahora cada día, antes una o dos veces al mes) y, claro, está preocupada, porque los médicos le dicen que no pueden hacer nada y que no sirve de nada hacerle un encefalograma si no es cuando le está dando el temblor. Se ha dado cuenta que no estaba bien, pero le he explicado que estoy intentando no llamar al último tío con el que estuve y que por eso no estoy bien y he colgado rápidamente.
Me doy cuenta que estoy atravesando una época en la que necesito tener a alguien que me escuche, alguien que no esté peor que yo y que me ayude. Un soporte. No quiero ser una carga impuesta, me gustaría ver la predisposición en alguien, pero no la veo, así que de momento parcheo.
Hoy me ha quedado un post largo y desordenado, y no sé si me ha ayudado escribirlo (ahora ya sí que estoy llorando). Podría no publicarlo. O ahora que lo he escrito recortarlo. O dejarlo tal como está y esperar que alguien lea el mensaje y venga a rescatarme. ¿Son los blogs de hoy simplemente el mensaje en una botella que el náufrago echa al agua con la esperanza de que lo vengan a rescatar? (voy a cambiar el título del post, de Tristeza 2 a Message in a Bottle, que queda más internacional).
7.3.10
Tristeza
2010 empezó bien, un proyecto nuevo y a los pocos días una oferta de trabajo que se prometía como una salida a la situación de incertidumbre que supone el trabajar por cuenta propia. Además creía que mi corazón ya estaba curado y tenía un millón de planes para aprovechar cada minuto.
Sin embargo, tantas cosas buenas me han desbordado. Tuve que dejar de asistir a clase de chino, comer en el tren de camino de un trabajo a otro, trabajar hasta pasadas las 12 de la noche y los fines de semana y presentarme a mis reuniones sabiendo que no las había preparado como era debido. Y para colmo, teniendo que enfrentarme con la que se suponía iba a ser mi apoyo en el nuevo trabajo y que más que sumar ha resultado que restaba. Y con todo ello, todos mis planes se quedaron en simples ideas que tuve un día y que no retomé por falta de tiempo.
El jueves dejé el trabajo y redefiní el tipo de servicios que iba a prestar, esta vez como autónoma. A pesar de que he renunciado a mis responsabilidades, desde entonces no he parado de pensar en ellas. Ahora, con un poco de perspectiva, la cosa no parece tan grave, aunque supongo que la gravedad se ha diluido porque ya he dicho que yo no quiero ser responsable de todo, y por lo tanto, puedo centrarme en lo que realmente es importante y dejar lo otro de lado, porque al fin y al cabo, ya no es cosa mía.
Ahora que he recuperado mi vida, sin embargo, al haberlo hecho tan de golpe y sin tiempo para llenar los huecos que otra vez me han quedado, vuelvo a sentirme sola y eso me entristece. Siempre me pasa lo mismo. Me centro en lo que me parece importante en cada momento, ése algo llena mi tiempo y cuando desaparece de repente el vacío me golpea con toda su fuerza.
Hoy es el cumpleaños de S y me han invitado a comer a su casa, con toda la familia. Eso me hace sentir más sola todavía. Me aprecian, pero al fin y al cabo no son mi familia, sino la suya. Y S se irá mañana y ya no sé cuando volverá. Las cosas han cambiado, pero yo quiero lo de siempre, compañía, un abrazo y un poco de cariño (de acuerdo, quiero muchísimas más cosas, honestidad, inteligencia, comunicación, atractivo físico, aficiones comunes... y un viaje a París).
7.2.10
Pick up the phone, please
En julio, cuando me rompí, también necesitaba hablar con ella, pero tampoco estaba. Pude llorar en el hombro de mucha gente, algunos buenos amigos, otros simples conocidos, algunos en persona, otros a distancia. Pero hoy sólo quiero hablar con ella. No sé ni siquiera cómo me encuentro exactamente. Impactada, conmocionada por lo que hoy he sabido, pero no sé de qué forma me va a afectar. De momento sé que necesito hablar con S y que no puedo concentrarme.
Verbalizar me ayuda, pero no quiero escribir aquí. Quiero hablar con S.
2.2.10
La buena suerte
Hoy he ido a comer con un compañero de trabajo (bueno, fuimos compañeros de trabajo hace muchos años, y ahora, aunque no trabajamos en la misma empresa, estamos en las mismas oficinas y se puede decir que tenemos el mismo jefe). Me ha llevado a un restaurante cuya especialidad es la pasta (sin duda mi tipo de comida favorito). El caso es que al poco de estar comiendo he visto que en mi plato había un tornillo pequeñito recubierto de salsa.
El hecho me ha asombrado, porque no podía imaginarme de dónde había salido el tornillo, pero me he considerado muy afortunada porque si no lo hubiera visto hubiera tenido todos los números para romperme un diente al masticar o bien hacerme una herida al tragármelo. Seguramente, otras personas considerarían que he tenido la mala suerte de que un tornillo fuera a parar a mi plato.
Al final me han traído otro plato de pasta y no me lo han cobrado (e incluso el cocinero ha salido a pedirme disculpas en persona). Yo sigo considerando que hoy he he sido muy afortunada.
30.1.10
Lo nunca visto
Mi cara de sorpresa debió ser tal, que otro de los de la cola me dijo: aprovecha, que seguramente esto no se ve todos los días.
25.12.09
28.9.09
Ducha musical
Este lunes le ha tocado el turno a Pereza, y la primera canción que ha sonado ha sido Yo pienso en aquella tarde. Al ir escuchando la letra me he dado cuenta que me gustaría que él sintiera lo mismo, porque la situación, indudablemente, es muy similar...
...te tuve 100 días dentro de mi cama, no te supe aprovechar...
...y me emborrachara los días que tú no tenías que trabajar...
...era un domingo, llegaba después de tres días comiéndome el mundo...
Supongo que no estaré bien del todo hasta que me sea totalmente indiferente lo que él sienta o deje de sentir, pero por ahora me gustaría que el yo pienso en aquella tarde, en la que me arrepentí de todo. Daría, todo lo daría por estar contigo y no sentirme solo fuera su leitmotiv.
2.8.09
Bloqueada
El libro dice que debo permitirme llorar: el único camino para terminar con las lágrimas es a través de ellas. Ayer y hoy he llorado muchísimo, pero mis lágrimas han sido diferentes de las de los otros días. Ni siquiera estaba pensando en él. Supongo que lloro por mí, porque ahora me he quedado sola, porque hay un vacío.
Dice el libro que también es bueno contar la pena. Yo lo he hecho hasta la saciedad y no sé si me ha ayudado. Me ha servido para comprender que he tomado la mejor de las decisiones, pero esta certeza no me consuela.
Estoy harta de llorar y quiero que todo este dolor se acabe pronto, pero lo cierto es que todavía me muevo entre las etapas de culpa y desolación, lejos todavía de la etapa de aceptación. Lejos del momento en el que podré pensar en los buenos momentos sin sentirme mal.
Sé que esto pasará, que el dolor se acabará. Ni siquiera creo que sea lo más grave que me ha pasado jamás. Siempre he sido una persona extremadamente fuerte, un amigo mío dice que soy dura, una superviviente. Sin embargo ahora me siento extremadamente vulnerable y desamparada. Necesitaría que me abrazaran y me dijeran que todo va a salir bien, pero en estos momentos no hay nadie disponible para abrazarme.
