29.8.06

Interferencias


En mi ordenador de sobremesa tengo instalados unos altavoces que interfieren con mi teléfono móvil (es decir cuando voy a recibir o enviar un mensaje o una llamada, suena previamente un ptptptpt por los altavoces).

Que esta interferencia se produzca al establecerse alguna comunicación me parece, hasta cierto punto, normal. Lo que me preocupa es que de vez en cuando la interferencia se produce sin que nadie me llame o me envíe un sms (como ahora mismo). ¿Es que acaso los móviles envían algún tipo de información a la compañía? ¿Me están entrando paranoias persecutorias por ver demasiadas películas de acción y de ciencia ficción?

Lo peor, de todas formas, es que mi alegría porque alguien se ha acordado de mí se va al traste, sobre todo cuando las interferencias se producen a las 2 de la madrugada y sólo puedo pensar en una persona a la que se le ocurriría enviarme un mensajito o hacerme una llamada a esas horas.

20.8.06

Señales


¿No os ha pasado nunca que veis u oís cosas que parecen señales pero no sabéis que significan?

En los últimos días me ha pasado ya varias veces:

  • Decidida a terminar con una amistad cibernauta que me da más quebraderos de cabeza que otra cosa, durante estas vacaciones, en el trayecto hacia la última ciudad que visitábamos, aparece una fábrica cuyo nombre coincidía con el nick de esta amistad. Y por si no fuera poco, en el vuelo de regreso a Barcelona, leyendo la revista del avión, mencionan un condimento para bebidas del cual nunca había oído hablar hasta que un día esa persona me dijo que se estaba tomando un combinado con dicho ingrediente
  • Ya llevo dos días en los que coincide que suena una canción antigua en mi ordenador y a las pocas horas suena también en la radio (yo sigo escuchando las canciones tal y como las pasa el ordenador, y la emisora que escucho es de música actual que de vez en cuando pincha alguna cosa antigua). Por si puede orientar, las canciones son Lady Marmalade (versión Moulin Rouge) y Torn, de Natalie Imbruglia.

Estas coincidencias, ¿son realmente señales?. Y si es así, ¿qué significan?. No tengo ni la más pajolera idea, pero lo que está claro es que me llaman muchísimo la atención. Seguiré pendiente por si la próxima señal la sé interpretar y me indica qué combinación será la ganadora en el próximo sorteo de la primitiva ;-)

27.7.06

Duran Duran: thank you!!!!


Hace más de 20 años que soy fan incondicional de los Duran Duran y todavía me siguen encantando. No sé cómo se lo montan, pero siempre tienen la canción adecuada para cada momento, ésa que describe exactamente cómo te sientes y que hace que no te sientas tan mal al saber que otras personas han pasado por lo mismo.

Hoy, mientras estaba jugando a las cartas, escuchando la música del ordenador, ha sonado una canción a la que nunca había prestado especial atención y que justo describe lo que siento en estos momentos: Liberty. Lo curioso del caso es que no la he escogido yo, sino que desde hace un par de semanas tengo seleccionadas todas las canciones del ordenador (5.109) y van sonando ordenadamente (Liberty es la 1.066).

Estoy puteada y aunque se está nublando en Barcelona no lo veo todo negro, sólo un poco borroso.

(por cierto, las fotos son de noviembre de 1988, en el Big Thing Tour, y yo soy la que señala la flecha roja)

23.7.06

Deportes de aventura


Ayer, después de 5 años diciendo: “este año sí”, por fin pude tachar otra cosa de mi lista de pendientes: hacer rafting.

A pesar de que esta actividad la queríamos hacer un grupo de amigos bastante numeroso (8 personas), finalmente sólo fuimos 3. Salimos de Barcelona a las 7:30 de la mañana, rumbo a Llavorsí. Llevábamos toda la semana discutiendo sobre el punto de salida, pero al final se impuso lo que a mí me parecía más lógico, salir desde casa de la persona que llevaba el coche (no soy yo, por cierto).

Nada más intentar salir de Barcelona, en la primera elección de carreteras, primera equivocación. La copiloto y yo no nos lo podíamos creer. Nos despistamos un segundo y la conductora se equivoca. Ahí empezaron los primeros roces del viaje: la copiloto diciendo que tomáramos un camino alternativo (que nadie había mirado pero que sobre el mapa parecía igualmente válido), yo diciendo que diéramos media vuelta y que volviéramos exactamente al punto de partida. No me bajé del burro por dos motivos: mi sentido de la orientación es pésimo, así que prefería ir por donde habíamos decidido de antemano y la segunda es que la persona que iba de copiloto siempre quiere tener la razón y su argumento suele ser subir el volumen de su voz. Ante eso yo no doy mi brazo a torcer.

Finalmente volvimos al punto de partida y seguimos el viaje, esta vez sin equivocarnos. Durante todo el trayecto estuve bastante apagada, en parte porque ellas dos hablaban de cosas sobre las que yo no podía opinar y en parte porque me di cuenta que la copiloto grita un huevo y el sonido de su voz me taladra un montón.

Respecto a la ruta, todo iba bien más o menos hasta llegar a unos 50 km de Sort. Entonces debíamos coger una vía menos principal que la que llevábamos hasta el momento. Resultó ser un calvario. Curvas y más curvas. La piloto que me pregunta que cómo iba y yo que le contesto: “aguantando” (yo me refería a las ganas de vomitar, pero ella entendió que no me mareaba, no se puede ser escueta...).

Al final, pese a las equivocaciones en la ruta y los 50 km de curvas, llegamos con tiempo suficiente, pagamos la tarifa y nos enfundamos en los trajes de neopreno. Yo tuve suerte y me dieron un traje nuevecito y que además no me costó nada ponerme. Una lástima que no hubiera espejo en el vestuario, la verdad es que me moría de ganas de saber cómo me quedaba puesto, pero me tuve que esperar a ver las fotos.

Quizás parezca extraño, pero al ponerme el traje de neopreno pensé en si la sensación que tienes al ponerte un traje de cuero debe ser la misma (supongo que no, porque la textura debe de ser totalmente diferente). ¿Y la sensación al ponerte un traje de látex, tipo X-men?

Una vez con los trajes puestos, reparto en los botes y primeras indicaciones sobre lo que tendríamos que hacer una vez en el agua. Ante la pregunta de qué dos personas querían ser capitanes del bote, que irían delante, únicamente dos voluntarias: una servidora y otra chica que ya había hecho rafting anteriormente (y yo que me pensé que habrían tortas por ir delante...).

El trayecto, de unas dos horitas escasas, fue fantástico. Muy, pero que muy divertido. Como cosas curiosas y que yo no sabía, deciros que los trajes de neopreno no son impermeables y que el bote tiene todo el suelo agujereado (cosa que al principio me sorprendió enormemente y a la que luego le vi la lógica al comprobar la cantidad de agua que entraba en el bote y que si no hubiera salido por los susodichos agujeros, nos hubiera hecho hundir).

Me sorprendió también la corriente del río, ¿cómo es posible que el agua que circula en una dirección pueda provocar olas en la contraria? (y eso que las corrientes laminares y turbulentas las había estudiado en la carrera, pero una cosa son las fórmulas y otra verlo con los propios ojos).

Durante el descenso, hice otra cosa que no había hecho antes: bañarme en un río. Las aguas estaban heladas, pero fue divertido. La subida de nuevo al bote con la ayuda de los compañeros, que si no, todavía estaría en remojo.

Una cosa complicada fue la coordinación del equipo. Como yo iba en primera fila, me debía coordinar con la otra capitana, y así lo hice. Los de detrás debían coordinarse con la persona situada delante suyo. El resultado fue un desastre, cada dos por tres me daba con la pala del de atrás. Aun así, la cosa no debe ser tan difícil, porque con las indicaciones del monitor únicamente nos comimos una roca (y no fue muy grave) y no volcamos. También me pareció difícil conseguir salpicar a los del bote del lado con la pala. No conseguía levantar agua a más de 5 cm de la superficie, y eso con un gran esfuerzo. Los de la otra barca, en cambio, me ducharon pero que bien duchada.

Después del rafting, duchita, comida y viaje de vuelta por un camino alternativo, sin curvas y más rápido, pero que no detallo porque casi llego a las manos con la copiloto. Cuando en un momento de nuestra acalorada conversación me dijo “mira rica...” y noté que yo la había agarrado del brazo y le respondía “mira, lo de rica sobra...” de poco me da algo. Yo que pensé que ya era capaz de mantenerme fría en cualquier situación y allí estaba, perdiendo los nervios...


En resumen, el descenso fantástico, pero mi recomendación es ir todo un fin de semana para amortizar las 6 horas de viaje.

11.7.06

Chapada a la antigua

Hoy he ido a la playa. He visto a tres adolescentes con lo que debe ser la última moda: enseñando los calzoncillos (subidos casi hasta la cintura) debajo del bañador, caído hasta media pelvis (por lo que yo recordaba los bañadores de chico tipo bermuda llevaban una especie de braga incorporada que evitaba sorpresas inesperadas, así que no entiendo lo de llevar los calzoncillos debajo).

Al volver a casa en el metro, una chica con unos pantalones bajos de cintura y unas bragas a juego sobresaliendo dos palmos (y no porque los pantalones se hubieran bajado ligeramente, sino porque las bragas eran tan altas que aún con los pantalones en su sitio, siempre se verían).

Lo siento, debe ser que ya soy mayor, pero esta moda me parece una horterada. Puedo pasar que se vean los sujetadores según que camisetas te pones (aunque tampoco me gusta, lo prefiero a los tirantes de silicona...), pero ir enseñando deliberadamente las bragas o los calzoncillos, como que no.

7.7.06

Yogurines


Ayer salí a cenar y de copas con unos ex-compañeros de trabajo. Era una celebración de despedida, puesto que una de las compañeras más queridas por todos dejaba la empresa.

Yo trabajaba en una multinacional, con mucha rotación de personal y en la que cada año entraban bastantes personas nuevas, recién licenciados la mayoría de ellos y, también la mayoría, del sexo masculino...

En la despedida de ayer estábamos las dos facciones, los antiguos, que habíamos pasado muchos años en la empresa, y que sobrepasábamos los treinta, y el grupo de los yogurines, nuevas incorporaciones de este año o el anterior, que no llegan a los 25 añitos.

Al principio, como pasa siempre en todas estas ocasiones, los grupos nos manteníamos más o menos separados. La cena fueron unas tapas, que comimos de pie, y por tanto nos colocábamos por donde podíamos, intentando escoger el lugar más fresquito o donde menos te empujaran.

Saliendo de las tapas ya tuvimos algunas bajas en el grupo, pero nos fuimos a tomar la primera copa. Primer intento fallido en el Suborn (todavía era pronto y la gente todavía estaba cenando), acabamos en el Borneo. Los grupos todavía seguían sin mezclarse demasiado.

Acabada esta primera copa, la deserción en masa, quedando únicamente 6 personas. Tres chicas (todas pertenecientes al grupo de los antiguos) y 3 chicos (todos pertenecientes al grupo de los yogurines). Al día siguiente tocaba trabajar (a mí no, pero a todos los demás sí). Sin embargo, después de los txacolís y de la primera copa, las ganas de divertirse pesaban más que el sentido del deber.

Decidimos ir a la Plaza Real. Primer intento en el 13, donde no dejaron entrar a uno de los yogurines (todavía no sabemos el por qué). Salimos todos del local. Segundo intento en el Royal Café (intento fallido porque estaba cerrado). Tercer intento en el Karma, y allí sí que nos quedamos.

Al principio el local estaba completamente vacío, pero a nosotros nos importa poco, cuando llevas buena compañía ni lo notas. Luego la cosa se fue llenando, pero sin llegar a las aglomeraciones habituales del fin de semana.

Unas copas en el Karma, y los yogurines (especialmente el que no habían dejado entrar en el 13), empezaron a desmelenarse. Aparte de los autotoqueteos (como el típico “psss, estoy ardiendo” o el “pellizco en los pezones”) y los toqueteos “homo” entre ellos, empezaron también los bailes arrambados con nosotras.

Imaginad lo que representa para una tía de más de treinta, soltera y con ganas de marcha, tener a un yogurín de menos de 25, con un cuerpazo, simpático, con un buen trabajo, independizado, bailando más arrambado que en la lambada... Terrorífico... ¿Me pregunto si lo hacen sólo por calentar al personal o con el alcohol no se dan cuenta? Y los piropos de vaya cuerpazo, qué bien estás, etc. tampoco menudeaban...

Y lo peor es que la cosa no funcionaba sólo cuando estábamos bailando. Hablando también son geniales. Y se te ponen muy cerquita, con sus labios a menos de 15 cm, mirándote fijamente... Repito: terrorífico.

Al final, no pasó nada (y eso que uno de ellos nos llevó a casa en coche), aunque lo reconozco, esta noche he soñado con los yogurines.


(Por cierto, la foto no corresponde a la fiesta de ayer, que todavía no me han llegado los momentos inmortalizados con el móvil, me muero de ganas por verlos...)

2.7.06

Contrátame!


Desde hace unos meses trabajo por mi cuenta. Cómo he llegado hasta aquí, es una larga historia. No soy especialmente emprendedora, pero las circunstancias han hecho que pueda arriesgarme a intentarlo sin mucho que perder. Tengo un par de años de margen para conseguir que el negocio arranque, y si no arranca, pues a otra cosa, mariposa.

Lo que me resulta curioso del caso es que la mayoría de gente que conozco, al enterarse, invariablemente me dicen: “contrátame” o el más sutil “¿no necesitas un ayudante?". Y eso sin saber cómo soy yo de jefa, y lo más importante, sin saber en qué consiste el trabajo. Hasta se ofrecen para traerme los cafés.

Esta reacción me lleva a pensar que la gente está muy insatisfecha con su situación laboral. Yo también acabé así. El trabajo me encantaba, pero me costaba aguantar a mis jefes y sus presiones. Consideraba que teníamos que trabajar más de la cuenta por mala organización y porque, como en cualquier empresa, había un montón de “chupópteros” que no hacían nada, y sin embargo, estaban muy bien considerados.

Es una suerte poder trabajar en algo que te llene (yo la he tenido siempre, creo que debo ser una de las personas más afortunadas del mundo). Pero si no tienes esa suerte, hay dos opciones: moverte para cambiarlo o bien aceptarlo y no quejarse. La mayoría de la gente, sin embargo, opta por quejarse y no hacer nada, quizás sea lo más cómodo.

Ahora, lo único que echo de menos de mi anterior trabajo, es que al estar por mi cuenta no tengo compañeros de trabajo, sniff, sniff...

30.6.06

On the road again


(Vaya, parece que me ha dado por los títulos en inglés).

Hoy he salido a correr de nuevo. No lo hacía desde abril, a ver si cojo el ritmo y no lo suelto. Empecé a correr el año pasado, para preparar una media maratón (21 km 97 m). Nunca me había preparado en serio para nada y no corría prácticamente desde el instituto, y porque me obligaban.

Correr no me gusta especialmente, nada más empezar ya me noto las piernas y me volvería para casa. Creo que lo más duro son los 10 primeros minutos, después, hasta las 2 horas, bien (a paso lento, eso sí). Además, al día siguiente suelo tener agujetas, y a veces dolor en las articulaciones (rodillas o tobillos, en función de si me he pasado). Lo mejor de correr es la música que siempre llevo puesta (para las carreras la banda sonora de Bridget Jones está genial).

¿Por qué corro, entonces? Pues por los resultados. Desde que corro mi culo ha recibido el calificativo de “culo de brasileña”, no como chocolate, pero tengo algo de tableta en las abdominales, y la celulitis... si te he visto, no me acuerdo (necesitaba masejearme un poco el ego, lo siento).

Bueno, pues si sigo así, sólo me faltará aprender a hacer páginas de estilo (.css?), pero me parece que hoy va a ser que no (broma privada).

25.6.06

Topless or not topless, this is the question


Hace unos tres años decidí que ya estaba bien de marcas de tirantes y me lancé a la práctica del topless. Mis amigas lo hacían, así que, por qué no yo (no, no os penséis que hago todo lo que hacen mis amigas, pero me gusta tener referencias en las que fijarme).

Desde entonces, aparte de tener un moreno más integral (aunque no completo, pero todo llegará), he notado una reducción sustancial en el gasto en ropa para la playa (iba a poner bikinis, pero como ahora sólo me compro la parte de abajo, lo de “bi” no resulta muy apropiado).

Sin embargo he notado que sigo siendo vergonzosa. Cuando voy a la playa con amigos del sexo masculino me da corte, y me pongo la parte de arriba. Este hecho me sorprende hasta a mí misma ¿si no me importa que me vean las tetas un montón de desconocidos, por qué habría de importarme que me las vieran mis amigos? Y no me pasa sólo con los solteros, también con los que tienen pareja, no importa, me incomoda.

La reacción sería completamente lógica si estuviera hablando de conocidos (el jefe, un cliente, el vecino...), pero en ese caso el encuentro sería casual, puesto que con ellos no quedas para ir a la playa, y con ponerte la parte de arriba, solucionado.


En fin, que ante este comportamiento tan irracional, ahora ya no me apetece ir a la playa en plan grupo como hacíamos antes, sino que prefiero quedar sólo con las chicas. Eso sí, no soy tan drástica como para quedarme en casa si viene la parte masculina.

20.6.06

Encuestas misteriosas

De un tiempo a esta parte (casi un año ya), muchos días estoy casa en horas de trabajo. Es increíble el montón de llamadas que se reciben, casi todas con el número oculto (en mi teléfono aparecen como -------).

La mayoría de estas llamadas son, según dicen, encuestas, pero en realidad se trata de llamadas en las que te intentan vender algún producto.

Los más insistentes:

  • Adsl de Retevisión (o Wanadoo, no recuerdo): una vez se me ocurrió decir que me lo estaba pensando y me llamaban todos los días, hasta que les dije que como volviera a recibir una llamada suya les iba a denunciar, que me borraran de sus bases de datos ya. Ahora tengo Adsl con Telefónica y las llamadas afortunadamente han cesado
  • Imagenio de Telefónica: una chica que para cuando acaba de saludarte ya te has dormido de lo despacito que habla (a mí personalmente me pone nerviosa la gente que habla muy despacio, pero quizás sea una técnica para trabajar menos, si hablas tan lento no te da tiempo a hacer demasiadas llamadas). En cuanto oigo Imagenio, digo que no me interesa y cuelgo. Estas llamadas todavía siguen, quizás tendré que aplicar el método amenaza

Hoy, sin embargo, creo que he recibido la llamada más curiosa de todas. Una chica que me dice que llama para hacer una encuesta sobre el servicio de la empresa central del gas, que si tenía gas natural en casa, con calefacción y agua caliente. ¿Empresa central del gas? Total que como estaba inspirada le pregunto: “¿Pero de qué compañía llamas? porque empresas distribuidoras de gas hay muchas”. Su respuesta: “pues de la central, la que tiene la sede en Ronda Universitat”. Mi contestación: “¿Pero no sabes para qué compañía estás haciendo la encuesta?”. Ella: “pues no, pero muchas gracias” y ha colgado.

Por un día me he quedado con las ganas de saber qué es lo que me quería vender la tipa esa y también de saber si me llamaba de una compañía real, sólo para tomarme la molestia de llamar y decir que contratan a unos petardos para hacer encuestas que son tan malos que ni siquiera saben para quién trabajan.