30.4.08

Otra vez pelirroja


Necesito un cambio. Últimamente me como demasiado el tarro. Amor, dinero y salud. Los tres temas universales. Si me dan a escoger, ante todo salud. Amor o dinero, eso ya es más difícil.

Hace unos años, un disgusto como el de anteayer me hubiera supuesto un corte extremo de pelo. El tiempo no perdona y nos volvemos más conservadores, así que ahora simplemente me lo he teñido de rojo.

Hoy empieza una nueva etapa. Barcelona, ¡tiembla!, una pelirroja anda suelta.

29.4.08

Outburst

outburst (of emotion).- arrebato, arranque; an angry outburst: un arrebato or arranque de ira; I apologize for my outburst: perdonen que perdiera los estribos (Oxford SuperLex para Windows).

Ayer tuve un outburst de furia. El corazón se me puso a más de 120 y me temblaban las manos. Pensé que si no hiciera deporte, quizás hubiera tenido un ataque al corazón y la habría palmado en ese mismo momento. Sigo viva. Espero que mi corazón no haya sufrido ningún daño irreversible.

El desencadenante de esta desmedida reacción física fue una llamada telefónica. Pero no fue el mensaje de la llamada lo que me enfadó. Fue el darme cuenta que ya sabía que pasaría exactamente eso (otro plantón, para variar), pero, también como siempre, que me había autoconvencido de que esta vez no pasaría. Creo que lo que más me molesta, por encima de todas las cosas, es darme cuenta que en algunos aspectos soy completamente tonta.

Hace años que decidí no seguir viviendo mi vida en tonos grises y que me dejo arrastrar hacia los extremos. Las cosas buenas parecen mejores, aunque a base de verme más afectada por las malas. Siento con más intensidad, pero esta vez, tanta intensidad me he asustado.

28.4.08

Me gusta

Me gustan las pelis de amor. Me gusta Keanu Reeves. Me gusta el sol de primavera calentándome la piel cuando la temperatura es fría. Me gustan las fresas con leche condensada y las nueces con queso Philadelphia. Me gustan los Duran Duran. Me gustan los besos suaves. Me gusta el sonido de algunas palabras y el significado de otras. Me gusta aprender cosas nuevas. Me gustan algunas voces. Me gustan los finales felices. Me gusta la simetría. Me gustan los números capicúa.

Eso no es todo, pero en resumen, creo que tengo gustos sencillos, aunque una mente complicada.

27.4.08

Esta vez NO

Soy un saco de hormonas, y las hormonas influyen muchísimo en mi estado de ánimo. Ayer los planes se torcieron por la mañana. Me quedaba por delante lo que podía ser un día de tedio infinito.

Acabé de sacar el reciclaje, planché la ropa, vi un capítulo de House y el agobio empezó a atenazarme. I estaba conectado. Hacía mucho que no hablaba con él, así que le saludé. Cuando me preguntó qué tal estaba, en lugar de contestar lo políticamente correcto, le dije que estaba regular. Le expliqué la situación y él, como siempre tan práctico, me dijo: Haz algo, vete a la playa, sal, airéate.

Pensándolo bien, por qué no. Quizás no pueda evitar cómo me afectan las cosas y caer al pozo, pero al menos puedo intentar salir de allí. Así que me puse manos a la obra. Primero conseguir un plan para la noche. Baza segura: M me había dicho el día anterior que iba a quedar con MC para cenar y tomar algo. El plan no me apetecía mucho, pero como hay confianza, no necesitaba avisar con tiempo. Ése era el plan B. Ahora necesitaba un plan A y qué mejor que salir de fiesta con algún chico guapo.

Plan A1: R. Sms proponiéndole ir al Cangrejo y al Plataforma (lo tenemos pendiente de hace meses). A los pocos minutos, llaman al móvil. Era R. No podía, pero qué tal si lo intentábamos la semana siguiente. Me gustó su voz. Siempre hablamos por msn y sólo nos hemos visto una vez, así que no la recordaba. Al menos no fue un hoy no puedo y sin proponer alternativa (traducción: no me interesas).

Plan A2: D. Sms proponiéndole salir esa noche (con D ya he ido al Cangrejo y al Plataforma). Tampoco podía porque tenía visita en su casa, pero en su sms de contestación me decía que le avisara del plan B, que si podía se apuntaba. Prometedor. Ya le propondré algo otro día.

Las 4 de la tarde, todavía sin plan para la noche, pero mucho más animada. Me puse unos pantalones finos, metí el pareo en el bolso, cogí un libro que pesara poco y una botella de agua y me fui dando un paseo a la playa. No puedo tomar el sol en las piernas, pero ahora tampoco hace tanto calor como para que resulte insoportable estar vestida en la arena. La playa no está cerca de mi casa y encima no sé cuál es el camino más óptimo, así que tarde casi dos horas en llegar, dos horas que me sirvieron para evaluar cuál debía ser el plan B. Pensé en J, hace mucho que no quedo con él, pero siendo ya sábado era totalmente improbable que estuviera libre. ¿Quería otro NO? También pensé en T, pero más de lo mismo. Así que decidí que volvería al plan B original.

Al volver a casa, ¡sorpresa!, había recibido una llamada prometida, pero que no esperaba recibir, al menos no tan pronto. A veces la gente todavía me sorprende gratamente. Arreglado para vernos el lunes.

Vuelta al plan B. Llamé a M, todavía no había quedado con MC, y a lo mejor finalmente no se concretaba nada. No, no, no. No quiero quedarme en casa. Quedemos nosotras y si llama MC que se apunte. Al final, cena y copa cerca de casa. Me lo pasé bien (últimamente había estado un poco distante con M, puesto que nuestros mundos parece que cada vez están más separados). Eso sí, ya estoy desentrenada con el alcohol, porque a las 5 de la mañana he tenido que levantarme a tomar un ibuprofeno porque mi cabeza me estaba matando.

En definitiva, el día de ayer al final sí que estuvo bien y se cumplió la promesa. Esta vez no me he dejado ganar por el desánimo.

26.4.08

Intransigente

Hoy prometía ser un buen día. Luce un sol radiante y los planes eran interesantes (los hubiera preferido con otro acompañante, pero éste no estaba tan mal). Me he levantado con tiempo (creía) y después de desayunar, a ponerme guapa. Sauna facial, mascarilla, depilación (el lunes vuelve a tocar sesión de láser), ducha... Arggg, sólo me queda media hora más, y la casa hecha un desastre.

First things, first. Vestirme, preparar el bolso, meter los platos sucios en el lavaplatos (primero sacar los limpios), fregar lo que no puede ir al lavaplatos. Aix, se me olvidaba, un poco de maquillaje y echarme la eau de toilette. 5 minutos para la hora. Segunda fase, sacar la basura. Justo a tiempo. Las 11:00 y ya estoy lista. Ahora, mientras espero los 15 minutos de cortesía, voy doblando la ropa que he destendido y está encima de la mesa, pego una barrida a la cocina, recojo los papeles del trabajo... Las 11:20. Mmmm, odio que me hagan esperar. Daré margen hasta las 11:30. Como llevo los relojes un poco adelantados y para no ser injusta, me fijaré en la hora del PC, que al fin y al cabo está sincronizada con la hora de los relojes de Microsoft. Echo unas partidas de Spider mientras espero (seguro que si saco la plancha, pican a la puerta).

Hoy debo estar jugando muy rápido, porque las partidas pasan pero no los minutos. 11:26, 11:28, 11:28 de nuevo... Ya no sé si tengo ganas que me piquen a la puerta ahora o que pasen estos dos minutos más y pueda dar rienda suelta a mi indignación. La partida se complica y cuando la acabo 11:33. That’s it. Voy a bajar el reciclaje y así me aireo. Ya estoy en la puerta y empiezo a oír el timbre. Bueno, debe ser él, ahora lo veré cuando baje. El timbre sigue sonando y sonando.

Lo siento, pero esperar más de media hora me parece una pasada. Cancelamos lo de hoy. No he dado ninguna oportunidad, ni siquiera un café, ni siquiera mañana. Bueno, así se aprende ha dicho él, ya lo sé para la próxima vez. Pero es posible que no haya próxima vez. Hoy he sido una intransigente, pero quizás sólo era una excusa para acabar algo que puede convertirse en una bola de nieve por la que no quiero verme arrastrada.

He vuelto a casa y mientras decidía que hacer con el resto de día que me queda, he revisado un blog que tenía relegado al olvido (un olvido impuesto, desgraciadamente me cuesta mucho olvidar). No me ha gustado lo que he leído, me ha puesto triste. Así que parece que hoy va a ser un día de promesas incumplidas.

25.4.08

Todo OK?

Acabo de recoger el resultado de los análisis para el chequeo médico anual. Todos los valores están correctos (ahora es fácil comprobarlo, siempre te ponen el rango al lado, y si algún valor no está en dicho rango, te lo marcan con un asterisco). En mi caso, además, los valores se encuentran más o menos centrados en la horquilla de lo correcto, así que supongo que debo estar contenta.

Me hago los análisis cerca de donde vivo y en cuanto tengo los resultados voy abriendo el sobre y repasándolos mientras camino de regreso a casa. Una vez comprobados todos, y a pesar de que el trayecto no es muy largo, en el tiempo que todavía me queda para llegar suelo entretenerme con los datos de la cabecera. Edad: 37 años (sin rango al lado). Verlo así escrito me ha hecho sentir vieja de repente.

21.4.08

¿El tamaño importa?

Hablar con amigos masculinos a veces resulta muy instructivo. En algunas ocasiones la conversación se convierte en un intercambio de información del que tú esperas poder sacar generalidades que te ayuden a entender al sexo contrario. Porque el mito de que los hombres sólo tienen una cosa en la cabeza no es más que eso, un mito (al menos los hombres con los que yo me he topado). Conseguir llevarse al tío que te gusta a la piltra (como diría C) es tarea harto difícil, y conseguir que repita, trabajo de titanes.

En fin, a lo del intercambio iba, después de yo preguntarle si era verdad que los hombres sobre todo se fijan en las tetas y el culo de las mujeres, mi amigo O me preguntó en qué me fijaba yo. Aunque hace un par de años que empiezo a mirar los culos, lo que más me atrae de un hombre son sus manos y su espalda. Me gustan con espalda ancha, de nadador y con manos finas, de dedos largos y con las uñas grandes (no largas).

Ah, manos grandes, me dijo O con un guiño. Sí, ése es otro mito, que los hombres que tienen las manos grandes están bien dotados. Mi experiencia, que afortunadamente no es estadísticamente significativa, me dice que no hay correlación entre el tamaño de las manos y el tamaño del pene. Tampoco la he sabido ver con ninguna otra característica física, como altura, tamaño de nariz o forma de las orejas.

La cuestión también es que no sucede que los hombres mejor provistos son los mejores amantes. Dice el dicho que más vale maña que fuerza, y en cuestión de sexo, aplica lo mismo. Eso sí, si un buen pintor tiene un buen pincel, te aseguro que te hace una obra de arte.

20.4.08

Sin tetas no hay paraíso

El otro día, delante de un vodka con naranja con O, la conversación derivó hacia el tema del busto femenino, ya se sabe, tiran más dos tetas que dos carretas.

O, en tono confidente, con media sonrisita y una ligera inclinación de cabeza hacia mí, como para evitar que cualquier otro pudiera oírnos, me dijo que los senos operados eran un asco. Esta es la mía, pensé para mis adentros. Mis tetas son operadas, le espeté en un tono serio y ofendido.

Estaba oscuro y no pude apreciar el cambio de color de su cara, pero estoy segura que se quedó lívido. Al menos la cara le mudó por completo. Ah, bueno, pues no lo parecen... lo siento, ejem (tierra trágame, debía estar pensando). La afirmación sobre que mis pechos son operados es totalmente capciosa y siempre provoca el mismo resultado. ¿Se va a atrever alguien a decir que no son lo suficientemente perfectos como para ser operados? Como mucho pueden decir que parecen totalmente naturales, y claro, sin la prueba del tacto, pues difícil de comprobar. Me encanta ese momento.

Lo que sí es cierto es que hay muchas calidades en cuanto a una operación de aumento de pecho (acordes con el precio). Un rango entre 3.000 € y 9.000 € da para mucho. También la técnica avanza una barbaridad, y si la silicona de antes debía reemplazarse cada 10 años, las nuevas tetas ahora ya duran hasta 20 años.

Yo todavía no entiendo porqué hay gente que se empeña en afirmar a toda costa que lo natural siempre es mejor. Para mí el quid de la cuestión está en la motivación. ¿Para qué te haces una operación de cirugía plástica? Si es para estar mejor contigo misma, pues adelante (eso sí, no escatimes y búscate al mejor, las chapuzas son horribles). Si lo haces porque crees que gustarás más a otros, entonces quizás deberías pensártelo dos veces.

19.4.08

Not meant to be

Ayer, mientras le daba los últimos toques al post anterior, hablaba con mi amigo el sevillano. Pensando en él, me he dado cuenta que lo mismo que el destino se empeña en unir a ciertas personas, también se encarga de poner trabas para impedir otras relaciones.

Conocí al sevillano en un viaje a Egipto. Yo iba con MD y él con su hermana y su madre. Total, que desde el primer día no llevamos bien, y más o menos siempre íbamos juntos. Al principio me dio la impresión que él tonteaba con las dos, aunque al final del viaje creo que ya estaba claro que entre nosotros podría haber algo: el momento Titánic, como lo describía su hermana.

Sin embargo, el momento Titánic no llegó. Nuestra última noche en el Cairo, cuando se supone que nos íbamos a tomar una copa y donde quizás hubiera pasado algo fue un desastre. Durante la cena, él con indigestión y visitas varias al baño y luego, de vuelta al hotel, desastre con el check out de su habitación. Total que ni copas ni nada. El momento Titánic, tocado y hundido. Sin embargo, no todo parecía perdido. En un mes y medio se celebraba la Feria de Abril, y MD y yo fuimos invitadas a ir a Sevilla y alojarnos en casa del sevillano.

Fuimos a la Feria de Abril y la primera noche, entre copa y copa en una de las pocas casetas de libre acceso, parecía que iba ganando terreno y que quizás esa vez sí que llegaría el momento Titánic. Pero no, apareció una chica, hizo un ataque frontal y se lo llevó de calle (he de decir que yo ni siquiera luché ni un poquito, en cuanto vi la situación pensé que las relaciones a distancia son una mierda y que una cosa es dejarse llevar y otra poner empeño en algo que quizás ni siquiera fuera a llegar a buen puerto). Creo que en esa ocasión hice bien, puesto que hoy el sevillano y la otra chica están viviendo juntos. Seguramente si hubiera intentado algo, al final se habría jodido todo y encima yo ya no tendría esos amigos en Sevilla.

18.4.08

Meant to be

¿Existen las casualidades o todo está decidido de antemano? ¿Somos realmente dueños de nuestro futuro o, decidamos lo que decidamos, hay cosas que tenían que pasar y acaban pasando?

Estas preguntas me vienen a la mente cuando pienso en ciertas personas a las que conozco. Nuestras vidas se han cruzado en muchos instantes diferentes de forma casual (o quizás predestinada, no estoy segura). Y lo más sorprendente de todo es que si las cosas hubieran sido diferentes, incluso siguen surgiendo oportunidades en las que nos hubiéramos conocido.

Todo esto me ha vuelto a la cabeza porque en tres semanas me voy de visita a un cliente en Ribera del Duero. Es la primera vez que voy allí. Uno de mis amigos trabajó en esa planta y si él no hubiera decidido volver a Barcelona, ahora quizás estaría allí y lo conocería, en lugar de habernos conocido hace varios años ya. Si mi vida fuera una película, estaría bien haber filmado las dos versiones y ver qué pasaba. ¿El final convergería, como sucedía en Dos vidas en un instante?


A veces me gustaría darle al FFWD y avanzar rápido en mi vida para conocer el desenlace, pero claro, como luego no podría darle al REW y saborear todos los detalles, pues prefiero que el film vaya transcurriendo a velocidad normal.