31.8.08

Día del Blog

Leo en alguno de los blogs que sigo que hoy, 31 de agosto, es el día del Blog. No tenía ni la más remota idea de que existiera algo así, y eso que éste ya es mi tercer 31 de agosto on-line.

Por lo que leo en http://www.blogday.org/ hay que recomendar 5 blogs que se siguen, avisar a los autores y poner el tag . Ahí van los míos:



  • Nen dolent: Blog de reciente aparición de mi amigo Alex. Por lo que he leído, bastante del estilo del mío, pero referido al mundo gay.

  • La vida en chándal: lo descubrí a través del link que aparece en Barreduras, el blog de Confin (aka Bandini). Simplemente me gustan las ideas y la forma de expresarlas.

  • Dawn to Dusk: El blog interrumpido de Kors0. Este blog ya no se actualiza y ahora Hugo escribe en otro sitio (cuya dirección no he podido conseguir todavía). Como contiene piezas preciosas, por eso sigue ahí

  • Maikelnai’s Blog: Blog sobre temas científicos. Suelen ser traducciones y adaptaciones de material en inglés, pero no por ello menos interesantes.

  • Dilbert Blog: el blog de Scott Adams, creador del comic Dilbert. Con algunos posts realmente entretenidos y otros que a veces no lo son tanto, pero de paso me sirve para leer un poco de inglés cada día.

Sigo más blogs habitualmente, pero la recomendación tenían que ser 5. Felicidades a todos los bloggeros.

30.8.08

Mi otra yo

De vuelta de las vacaciones ya he explicado mi viaje a algunos amigos, lo cual me ha permitido reflexionar sobre el mismo. Me he dado cuenta que en este viaje apareció una Silvia bastante diferente a la que se muestra normalmente: más despistada y caótica, pero sobre todo, no desesperándose porque las cosas estaban fuera de control.

La palabra clave de las vacaciones ha sido deslocalización. Primero la de la mochila, luego la de casi todas mis pertenencias: deslocalización permanente de la reclamación de la mochila, de la tarjeta donde venían los números de la SIM del móvil namibio que me compré para estar localizable, deslocalización temporal de diversas piezas de ropa, del peine, del reloj, de la pinza del pelo, del neceser y ya en el aeropuerto de Londres del polar.

Hablando con mi amiga IV me dijo: quien te ha visto y quien te ve. Sí, he cambiado mucho en estos años, le respondí yo. Cambiado no, has mejorado. Sólo otra frase me ha gustado más este verano, el no cambies nunca de JI (a corta distancia del pagamos y nos vamos a la cama del primer día en Namibia).

26.8.08

Viajando ligero

Ayer volví de mis vacaciones en Namibia. Han sido unas vacaciones estupendas y altamente instructivas a nivel personal.

Este año conseguí apañar una mochila de sólo 15 kg para los 20 días de viaje (hay que tener en cuenta que íbamos de acampada y que en Namibia ahora las noches son frías, porque en agosto es invierno). Como el viaje hasta Windhoek, la capital, tenía 2 escalas y duraba más de 24 horas, una muda en el equipaje de mano. Mi mochila fue la única del grupo que no llegó en nuestro mismo vuelo. Un pequeño contratiempo, pensé yo. Mañana llegará.

El problema era que únicamente sabíamos dónde íbamos a pasar la primera noche, puesto que al ir en tienda de campaña, teníamos previsto acampar donde nos viniera bien, en función de lo que avanzáramos cada día según una ruta más o menos planificada. Con la esperanza de una pronta recuperación de mis pertenencias, compré algunas cosas básicas (esterilla, toallas y cubiertos), pero debido a la premura de tiempo, no fui capaz de encontrar algo de ropa que me fuera bien. Una vez salimos de la capital, ya ni siquiera encontré tiendas donde vendieran algo básico como unas bragas. En un camping, conseguí comprarme una camiseta y la gente del grupo me iba dejando las zapatillas de la ducha, el jabón de lavar la ropa y el gel.

A la semana de estar con un solo pantalón (que se me había roto por el culo en una de las visitas), un polar, tres camisetas, dos tangas, dos pares de calcetines y dos sujetadores, llegamos a la siguiente ciudad importante de Namibia, Swakopmund. Conforme nos acercábamos a la ciudad, yo iba cayendo en picado. Contactar con el aeropuerto se había convertido en una tarea imposible, y cuando lo conseguía, me decían que no encontraban mi reclamación y que ya me llamarían en unos minutos cuando la encontraran (todavía sigo esperando a que llamen). Al llegar a la ciudad, sobre las 5 de la tarde, perdí toda esperanza de volver a recuperar la mochila antes de regresar. Hicimos el chek-in en el albergue, y salí disparada a comprar. Las tiendas de ropa habían cerrado, las lágrimas casi se me salían de los ojos, pero conseguí reunir las fuerzas suficientes para preguntar a una señora que parecía local sobre dónde comprar ropa. Por suerte para mí, las grandes superficies abrían hasta las 19:30, así que todavía me quedaba más de una hora para proveerme de lo que necesitaba.

Me compré unos pantalones, una camiseta de manga larga, otro tanga, unas zapatillas para el baño, jabones y cremas varias. Al salir de la tienda era otra persona y había recuperado la sonrisa. A los dos días finalicé mis compras con una bolsa de deporte donde poner todas mis pertenencias y con dos pares más de calcetines.

Y así he pasado todas las vacaciones, aprendiendo a pedir cuando me faltaba algo, recordando lo que llevaba en la maleta cuando alguien pedía algo fuera de lo normal (en mi mochila yo lo tenía). Espero que en el próximo viaje mi maleta pueda bajar de los 10 kg y en el equipaje de mano de ahora en adelante, dos mudas.

2.8.08

Those boots were made for walking

Acabo de tirar a la basura mis botines favoritos. Me han acompañado durante más de 8 años y han pasado por el zapatero varias veces, pero ahora la piel ya empezaba a cuartearse, así que les llegó la hora del retiro.

Os recordaré con cariño.

30.7.08

La ley de la atracción

Doy las gracias porque soy una persona con muchísima suerte. Siempre he conseguido lo que quería, por lo cual estoy agradecida. Cuento con una buena genética, he tenido una buena educación y la motivación suficiente para seguir aprendiendo después de la escuela. También doy las gracias por tener muchos amigos y conocidos con los que mantengo interesantísimas conversaciones y que me inspiran enormemente.

Ahora quiero un compañero de viaje. No para un viaje en particular, sino para el viaje de toda una vida. Que me acompañe aquí y en mi exploración del mundo. Alguien con el que hacer escapadas románticas los fines de semana, alguien con quien descubrir París, alguien que comparta sus días y sus noches conmigo.

Ese alguien es divertido, buen conversador y ocurrente. Se cuida físicamente, es alto, delgado e inmensamente atractivo. Besa de fábula y es un amante excelente. Él será el padre de mis hijos y junto a él envejeceré. Él es la persona que siempre estará a mi lado cuando la necesite y *confío en él plenamente. Nuestra adoración es mutua.

¿Ha quedado claro lo que quiero?

22.7.08

Batiendo records

Hoy he batido mi record de gasto en la farmacia: 171,90 €. Un 70% de este gasto tiene su origen en el mosquito portador de la malaria: las pastillas antimalaria, el relec y la vitamina B1. Y encima ninguno de estos remedios te asegura quedar libre de riesgo al 100%, grrrr.

20.7.08

Generosidad

A principios de este mes tuve domingo de playa y pollo en casa de C. Al evento acudió un nuevo amigo de A, un médico. Como C se acaba de quedar embarazada, salió el tema de la compatibilidad sanguínea, y el médico va y nos suelta que el donante universal es el grupo O+.

¿Cómo? Yo hubiera jurado y perjurado que el donante universal era el grupo O- (como el de una servidora). Se lo comento al médico y me dice que no. Opto por callarme, puesto que en este caso, aunque hubiera apostado cualquier cosa, discutiendo de temas médicos con un médico tienes todas las de perder.

Ya han pasado varias semanas, y hoy me he decidido a buscar información. Confirmado, el donante universal es el O-, así que en mi presencia no hay que preocuparse por la necesidad de una transfusión, la compatibilidad está asegurada (eso sí, de momento es mejor esperar unos meses por el tema de las vacunas). Lo que sucede es que el porcentaje de población con Rh- es muy bajo, así que supongo que por eso el médico estaba confundido.


No he encontrado los datos para España, pero si no recuerdo mal de cuando le grababa las lecciones de ginecología para el MIR a G, el porcentaje de Rh- en España es del 15%, aunque en el País Vasco es del 45%. He encontrado datos para otros países, y he visto que si voy a Corea o Hong Kong estoy jodida, porque el porcentaje de O- no llega ni al 0,5% (el donante universal sólo puede recibir sangre de su mismo tipo).

Buscando, buscando también he encontrado otra información curiosa, que habla de los grupos sanguíneos y la evolución. Respecto a mi grupo dice:


Tipo O: Es el tipo de sangre más antiguo y más básico superviviente de la cadena alimentaria, con un sistema inmune resistente e ingobernable, dispuesto y capaz de destruir a cualquiera, amigo o enemigo.

Quizás mi tipo sanguíneo contenga la explicación a mi forma de ser, una contradicción: donante universal, pero capaz de destruir a cualquiera.

19.7.08

Reflejo

Hace ya dos o tres semanas, haciendo zapping después de ver un DVD, vi un trozo de entrevista con el payaso Jango Edwards. Jango hablaba sobre el amor, y decía que para amar a alguien, primero hay que quererse a uno mismo, pero para eso hay que mirarse al espejo y verse tal como uno es, y puede ser que a uno no le guste lo que ve en el espejo.

Yo la verdad es que estoy acojonada, aunque no me da tanto miedo ser yo la que vea mi lado oscuro, sino que lo vean los demás y eso haga que no me quieran. Quizás mi miedo es exagerado, y mi lado oscuro es simplemente gris, como el de cualquier otra persona. Supongo que hasta que no me arme de valor para mirar no podré saberlo.

16.7.08

Verbalizando

Poner en palabras las sensaciones o los sentimientos es una de las cosas que me resultan más difíciles. Y el grado de dificultad aumenta según se trate de ponerle palabras en tu cabeza, ponerlas por escrito o decirlas en voz alta.

Verbalizar, sin embargo, ayuda a clarificar. Una palabra es una etiqueta y si consigues dar con la palabra o el conjunto de palabras adecuados, ya tienes el sentimiento etiquetado, clasificado y por tanto, bajo control. En mi caso, como siempre, se trata de tenerlo todo bajo control.

Ayer me preguntaron ¿te has enfadado?. Claro que no me había enfadado, aunque evidentemente no me había gustado leer lo que me habían dicho. ¿A quién le gusta enterarse de que no es suficiente? Es curioso, pero duele más quedarse al límite que no tener ninguna posibilidad.

A pesar de mi apariencia dura y cerebral, todo mi entorno me afecta sobre manera. Las palabras, los tiempos e incluso la disposición de las cosas. Supongo que por eso me gustan las rutinas, ya las conozco, no disparan en mí un análisis de la situación, le permiten un descanso a mi cerebro revolucionado.

Otra ventaja de verbalizar, en este caso únicamente cuando lo hago por escrito, es que me quito las cosas de la cabeza. Si dedico un tiempo a plasmar lo que tengo dentro, ya puedo desechar la idea sin miedo a perderla y que luego sea útil en un futuro. Cuando quiera volver a ella, sólo he de revisar el blog. No poder recordar, aunque muchas veces sería una bendición, es uno de mis mayores miedos. Supongo que por eso he desarrollado mi fotocompulsión, por eso me cuesta tirar cosas, por eso escribo.

Y ahora vendría la frase de la conclusión. Una de mis típicas preguntas para dejar al lector con algo en que pensar o una reflexión de cosecha propia, pero hoy, no sé por qué, no se me ocurre nada suficientemente catchy.

13.7.08

Croqueta

Cuando era pequeña iba con mis padres y hermanos a la playa. Siempre íbamos por la tarde, para evitar las quemaduras del sol, puesto que en mi familia tenemos la piel muy clara. Nos llevábamos los flotadores, los cubos, las palas, el termo floreado con agua y supongo que un montón de cachivaches más que no recuerdo.

Lo que sí recuerdo claramente es que mis padres no se pringaban nunca de arena. A la hora de marcharnos, cogían los cubos, los llenaban de agua y nos quitaban la arena de encima. Luego, nos cogían en brazos y nos llevaban en volandas hasta fuera de la playa. En aquella época pensaba que el no pringarse era debido a que mis padres eran mayores (aunque ellos todavía no habían cumplido los 30 años) y que los mayores no se pringaban como los niños pequeños.

Han pasado muchos años desde entonces, y ahora con 37, me doy cuenta que la edad no tiene nada que ver. Cada vez que voy a la playa acabo croqueta, totalmente rebozada de arena, con la diferencia de que ahora nadie me la quita con el cubo de agua y me lleva en brazos hasta un lugar seguro.